Al llevar a los compradores a ver propiedades, lo que más temo no es que la casa sea mala, sino que las expectativas no estén alineadas.
Aprendí una lección difícil cuando hacía visitas guiadas: el cliente dijo que su "presupuesto era más o menos así", así que organicé las visitas basándome en el precio. Al final del día, después de ver seis casas, descubrí que lo que realmente les importaba no era el precio, sino el tiempo de traslado, el distrito escolar, el estacionamiento y la HOA. Terminé el día agotado y el cliente tampoco…