La pequeña limpieza de la API que nos salvó más tarde
Una cosa que sigo reaprendiendo en el trabajo de backend es que los nombres de API desordenados cuestan más a largo plazo que el error original. En un proyecto teníamos tres endpoints que devolvían el mismo objeto de cliente con campos ligeramente diferentes. Funcionó hasta que la aplicación móvil empezó a almacenar en caché una estructura y la web esperaba otra. La solución no fue sofisticada…