El día de la inspección de la vivienda, el cliente se fijaba en las pequeñas grietas, pero a mí me preocupaban más las manchas de humedad que no se ven.
Después de haber asistido a varias inspecciones de viviendas, mi mayor conclusión es que los compradores se dejan llevar fácilmente por las apariencias. Una pequeña grieta en la pared, una puerta de armario un poco torcida o una alfombra vieja son cosas que, por supuesto, hay que mirar, pero muchos de los problemas reales no están en los lugares más visibles. Si hay rastros de agua vieja debajo…